Un día de repente, sin comerlo ni beberlo, se proclama guerra. Eso debería significar algo malo, pero a la vez es algo bueno, te das cuenta de quién estará hasta el final contigo. Día a día estás con mucha gente, te relacionas con diferentes personas, muchas de ellas se suponen que son tus amigos. Pero a la hora de la verdad, cuando se proclama esa guerra, todo ese "ejército" de amigos que deberías tener a tu lado, para ganar esa guerra, salir adelante, desaparece. Te quedas con tus cuatro o cinco amigos: serán pocos pero son los auténticos, los que sabes que te cubren las espaldas a muerte y te puedes fiar de ellos 100%, que te puedes dar la vuelta sin que te apuñalen por un par de monedas, que no te traicionaran NUNCA. Por eso, es algo malo pero que te ayuda a abrir los ojos, de vez en cuando es necesario un poco de guerra, para después saber con quién disfrutar la paz.

Me encanta el final.. "de vez en cuando es necesario un poco de guerra, para después saber con quién disfrutar la paz."
ResponderEliminarBuena entrada y buen blog :) A partir de ahora cuentas con una fiel seguidora mas!